13 julio 2008

Paulo Freire y su importancia en la formación de los comunicadores

Paulo Freire reivindica la figura del educador-comunicador como eje principal de transformación social. En la mayoría de las facultades y escuelas que forman comunicadores no se da demasiada importancia a la educación, porque se la considera como un espacio exclusivo de los educadores.

Es decir que muchas veces, en esas instituciones, hay una contradicción entre lo que enseñan y lo que llevan a la práctica, porque realmente no actúan como si todos fuésemos educadores y educandos. Invirtiendo la situación, tampoco en el ámbito educativo, la comunicación es un área de conocimiento que necesariamente debe ser aprendida. Y, al dejarla a un lado, pareciera que hoy podríamos vivir sin ella. Algo que paradójicamente a todos nos parece ilógico. Pues la comunicación todo lo abarca.

En definitiva, tanto comunicadores como educadores son esenciales para promover ciudadanos activos y una sociedad más democrática que tenga capacidad de decisión ante los múltiples mensajes mediáticos que recibimos todos los días.

Si bien es cierto que hoy en día los medios están más centrados en su perfil como empresas con fines de lucro que en responder a la ética, es una realidad que éstos tienen una función social de servicio público y, por lo tanto, es también responsabilidad de los comunicadores, educar con una conciencia crítica. Una de las reflexiones de Freire en torno a la importancia del acto de leer dice que éste implica siempre percepción crítica, interpretación y reescritura de lo leído. Y esto comienza desde que nacemos, en la infancia, la adolescencia, la juventud, etc.

El modo en que leemos el mundo y lo escribimos, depende de aquello que atraviesa al individuo. Por otra parte, retomando esta importancia de los aportes de Freire al campo de la comunicación y a los comunicadores en particular, el pedagogo brasileño sostiene que cuando producimos acciones estratégicas, sabemos perfectamente lo que queremos decir, comunicar. Pero para poder hacerlo también necesitamos conocer al destinatario de esa acción al interlocutor. Debemos conocer y reconocer (en el sentido de valorar y creer) sus prácticas culturales. Hay reconocimiento del diálogo cultural, pues en cada práctica la comunidad habla pero al mismo tiempo es hablada. Y un reconocimiento de los interlocutores como sujetos culturales e históricos.

Desde este punto de vista la perspectiva comunicación/educación es fundamental para producir las acciones estratégicas. Para comunicar lo educativo debemos reconocer al otro, su vida, la realidad en que vive, los lenguajes. Lo primero para comunicar es la escuela del lenguaje de mi interlocutor.

Todas estas cuestiones del lenguaje de mi interlocutor. Todas estas cuestiones de las que habla Paulo Freire promueven una idea de comunicación ligadas a la educación como dos elementos que van de la mano y no deben darse una sin la otra.

Por María Agustina Carrica